miércoles, 4 de diciembre de 2019

La transmisión del teatro en el siglo XVII


En el siglo XVI hay tres canales de difusión de la lírica: oral, manuscrita e impresa. En el caso del teatro se cumplen a la perfección estos tres medios. El principal canal es la oralidad: los actores de una compañía representan la obra. Junto con la oralidad es importante el manuscrito, que podrá ser autógrafo. El teatro se escribía para ser representado pero, en un momento determinado también se imprime para un público lector. El dramaturgo sabía que su obra iba a ser representada y ese hecho influye en la creación literaria. Además, sabe que su obra iba a ser impresa, lo que también influye en el proceso creador del teatro. Estas dos circunstancias influyen poderosamente en la técnica de la creación, algo que no ocurre en otra etapa de la literatura española.

En un primer momento la difusión manuscrita e impresa fue un sistema subsidiario al que no se le dio importancia. Lo interesante es que el proceso de creación es paralelo al de la interpretación. Lope de Vega escribe una comedia, pongamos el caso de La dama boba, porque alguien se la ha encargado. El teatro del Siglo de Oro se crea por encargo de un director de una compañía, una orden religiosa, un ayuntamiento, etc. El director de la compañía, llamado también autor de comedias, les compra el manuscrito a los dramaturgos. Los escritores no se podían quedar con copias y así lo dictaba el contrato ante notario. En el momento en que el director de la compañía compra el texto puede hacer con él lo que quiera: cambiar el título, introducir nuevos personajes, poner el nombre de otro dramaturgo, etc.  

Conforme va avanzando el siglo el teatro va a ir recorriendo el camino que iría desde los oídos del corral de comedias hasta los aposentos donde uno leía la comedia. A este hecho de leer las comedias influye el gran cierre de teatros que se produce entre 1644-1649 durante la muerte de Isabel de Borbón. La gente con ansias de teatro compra las comedias. Aunque se ha insistido mucho en la representación, en que el teatro en el siglo XVII tiene como finalidad el ser representado, existe un público lector que lee comedias.Con respecto a los manuscritos existen diferentes tipos. En primer lugar, el manuscrito autógrafo. Desde el punto de vista textual suelen ser los más valiosos, porque es la voluntad primera del escritor. En segundo lugar, encontramos el manuscrito copia, que es la copia que el dramaturgo hacía del autógrafo para poder conservar este y a la vez representarlo. La copia no se entrega a los actores sino solamente sus papeles de actor con sus versos. Los llamados papeles de actor es el tercer tipo de manuscrito.

¿Cuántos autógrafos se conservan del teatro español del siglo de Oro? En torno a unos 100. Por tanto, España es el país que más conserva autógrafos teatrales. 
Por otro lado, en la España del siglo de Oro hay constancia de la existencia de manuscritos teatrales destinados a la lectura. Había talleres donde se copiaban las comedias, destinadas a la lectura, que se saltaban las licencias legales que había para imprimir un libro. Matías Martínez fue uno de los grandes copistas.El fondo más importante de obras del siglo de Oro está en la Biblioteca Nacional: hay catalogados 1500 manuscritos teatrales del siglo XVII. Además, de copias hechas durante el siglo XVIII.  En lo que se refiere a las obras impresas, la imprenta supone el medio más importante de difusión del teatro del siglo XVII, más que la representación. Casi el 90% de las comedias conservadas han sido a través de impresos. Los orígenes del impreso teatral en España están a finales del siglo XV con la impresión del Cancionero de Juan del Encina. El impreso tiene un fin comercial. El teatro se difunde en lo que se llama partes de comedias, es decir, en un tomo de doce comedias, normalmente de un solo autor. Quizás lo agrupaban por temas o lo que han logrado recopilar. Todo esto es monstruoso, como el teatro del siglo de Oro. La mayoría de los dramaturgos disponen de partes de comedias tuteladas por ellos. 









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