jueves, 5 de diciembre de 2019

Calderón de la Barca

Calderón de la Barca

Calderón de la Barca es uno de los autores más rescatados y leídos por otros escritores, tanto españoles como europeos. Calderón es probablemente el autor de teatro clásico español más universal que fue capaz de lanzar una idea que superó a la España barroca. Llegó a los ingleses, a los alemanes, a los franceses (a toda Europa).  Tenemos que tener presente que Calderón no es solo el autor de La vida es sueño y las tres tragedias de honor o de la Dama duende. Escribió decenas de obras teatrales (probablemente medio millón de versos). Calderón de la Barca escribió 123 comedias, 80 autos sacramentales y 20 entremeses. Si lo comparamos con la inmensa mayoría de dramaturgos del Siglo de Oro, un rasgo pertinente es que Calderón solo escribió teatro (Lope o Tirso escribieron otros géneros). 

Frente a lo que se puede pensar, el teatro de Calderón fue muy variado. Hay un Calderón serio, autor de tragedias, dramas, autos sacramentales que además asume y que lleva a las tablas los grandes tópicos, grandes lugares comunes de la historia de la humanidad (que la vida es sueño o que el mundo es un teatro): Theatrum Mundi y Somnium imago mortis. Si leemos La vida es sueño o El gran teatro del mundo, Calderón platea problemas políticos, filosóficos, etc. Aparece la reflexión sobre la vida humana, la responsabilidad individual y el libre albedrío. Pero también es una reflexión crítica sobre el poder absoluto.


 Calderón es hijo de la escuela teológica de Salamanca. Por eso, La vida es sueño es un texto donde el individuo se pone en pie ante el poder absoluto. También El alcalde de Zalamea es una obra contra el abuso del poder. Esto quiere decir que Calderón de la Barca es un escritor que tenía su vida asegurada y por lo tanto, podía decir, dentro de un orden lógico, lo que quisiera. Escritores como Calderón vivían muy bien de su teatro, no tenían en la época de su gran producción literaria escándalos, ni amantes, ni excesivos hijos naturales que mantener. Calderón lucha contra el poder absoluto, no depende fundamentalmente económicamente de nadie y no se queda callado en relación con el poder.

Una última cosa a este respecto es el tema del honor. Frente a lo que se ha dicho, Calderón no solo no defendió el concepto del honor conyugal que aparece en su teatro, sino que los últimos trabajos sobre Calderón apuntan la siguiente idea: los famosos dramas de honor conyugal vendrían a ser una especie de metáfora en la que el dramaturgo "pusiera el dedo en la yaga" de un poder que defendía conceptos raciales o de imposibilidad de movimiento social. Calderón escribe tres tragedias de honor conyugal donde el marido cree que su mujer lo engaña y mata a su mujer. 


La tragedia de honor, el pensamiento, la reflexión del asesino se desarrolla en un ambiente donde no hay aire. Lo que quiso Calderón con esas tragedias de honor es reflejar la asfixia de la sociedad española de su tiempo: cuestiones donde la raza (cristiano viejo o cristiano nuevo)  o la adscripción social marcaban tu vida. Lo que Américo Castro llamó la España conflictiva, donde un sistema de creencias ahogaban al ser humano, al que se le arrebataba el libre albedrío.
           
Por último, al lado de este Calderón serio hay un Calderón cómico que hay que reivindicar. También escribió comedias de capa y espada, lo que vendría ser el equivalente actual a las películas de Almodóvar o Trueba (esa comedia de costumbres). Esa idea de comedia cómica. Hay comedias de enredo. También escribió entremeses, llenos de lo que llamamos "sal gorda". El humor de sal gorda es el humor fácil y escatológico. Lo maravilloso de todos estos escritores es su versatilidad: puede escribir una tragedia, una comedia y un entremés. 


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